Una familia de Bérgamo que se enamoró de Punta a primera vista
Arlecchino es el arlequín de la comedia del arte italiana: nacido en Bérgamo, vestido de rombos de colores, siempre con hambre. Como el helado: muchos colores, mucho sabor, imposible de resistir.
Angelo Barcella, zapatero de Trescore Balneario (Bérgamo), llega a Buenos Aires con su familia. Un uruguayo les dice: «vayan a conocer Punta del Este». Fue amor a primera vista.
El 24 de diciembre abre la gelateria en Gorlero 612. Con el tío Giuseppe «Pepe» y el primo Dino, poco español y muchas ganas. El helado tenía que ser «bueno, bonito y barato».
Angelo compra el negocio completo y abre la planta de producción en Maldonado. Los Barcella se instalan en Uruguay para siempre.
Sabores que en Italia son de siempre y acá nadie conocía. Arlecchino los pone de moda en la costa.
El 15 de diciembre abre el segundo local, frente a la plaza. Antonio, ingeniero civil, dirige la empresa; Francesca, química farmacéutica, la producción.
Más de 100 sabores en catálogo, 48 en vitrina cada día, 3.000 helados diarios en temporada y filas de 40 metros en enero. Abierto todo el año.
Gelato, no helado
La diferencia está en tres cosas que no se ven en la vitrina.
Menos azúcar, menos grasa
Receta italiana: el sabor lo pone la fruta, el pistacho o el cacao, no el azúcar. Por eso se puede comer tres bochas sin empalagar.
Menos aire
El helado industrial es hasta la mitad aire. El gelato se bate despacio y pesa: un cuarto kilo es un cuarto kilo de helado.
Fresco cada mañana
Se elabora de mañana en la planta de Maldonado y se vende en el día. Frutilla de productores locales, pistacho y avellana traídos de Italia, vainilla en chaucha, dulce de leche casero.
«Piano piano si va lontano» — despacio se llega lejos. Lema de la casa.
Lo que pasa en un verano
en enero y febrero
diciembre a marzo
con música en vivo
también en invierno